Dejame que te cuente el mundo que mis ojos ven!!!!
Hay personas que
podríamos calificar como “inspiradoras”. Personas que nos alumbran y nos
infunden ánimo o motivación con sólo ver como afrontan la vida.
La mayoría de
personas queremos un mundo sin armas,
pero salimos a celebrar cuando una persona que consideramos mala muere.
Queremos un planeta libre de contaminación, pero fumamos; consumimos como locas
y desperdiciamos el agua. Queremos que no nos critiquen destructivamente, pero
no titubeamos en señalar a los demás.

¿Cuál es la
diferencia entre esas personas que nos inspiran a ser mejores y el resto de
personas?
Generalmente las personas
tienden a mirar a otras como punto de inspiración, ¿pero por qué no aprovechar
la vida, y ser tú misma también una fuente de inspiración en los demás?

Es paradójico la
frecuencia con la que nos encontrarnos con personas sumamente contradictorias:
promueven la igualdad pero son clasistas; dicen que el dinero no es importante pero se matan toda
una vida consiguiéndolo, afirman que todas tenemos dignidad pero a la hora de
toparse en la calle con personas como prostitutas o indigentes corren como si
éstos tuviesen lepra.
Vivo cansada de
este mundo de abundancia en el que todo el mundo quiere optar al título de
“santo” pero nadie quiere convertirse en un milagro. Queremos que los niños no
sean maltratados pero, ¿cuántas de nosotras nos tenemos a defender a un infante
que está siendo maltratado? ¿Cuántas nos enfrentan al “qué dirán” para darle la
mano a una persona que va camino a la perdición? ¿Cuántas nos levantamos en contra
de la injusticia y elevamos nuestras voces en honor a la igualdad? ¿Cuántas
somos capaces de dejar de pensar por un momento en nosotras mismas y
preocuparnos por una persona que nos es desconocida? ¿Cuántas? ¿Cuántas?
La verdad es que
el altruismo no es una virtud muy común, por eso la diferencia entre los seres
humanos inspiradores y el resto es simple: éstos creen en la relevancia de los
pequeños actos para lograr un gran cambio. Son personas que han decidido
convertirse en un milagro en lugar de esperar uno, porque saben que un milagro
no sólo es la consecución de lo imposible, sino que, un milagro también puede
verse como un acto “cotidiano”: un niño que elige un libro en lugar de
drogarse, una madre que sin dinero consigue qué darles de comer a sus hijos,
una persona que en lugar de odio elige amor…
Los seres
inspiradores no temen defender sus ideales ya que están tan convencidos de la
justeza de sus actos que cada sacrificio tiene sabor a gloria; los seres
inspiradores tienen una mirada fuerte y decidida, pues allí dejan entrever su
espíritu luchador, firme, dinámico, y amoroso; los seres inspiradores respiran
fe, expiran satisfacción y viven de la esperanza y el optimismo. Poseen el toque del “Rey Midas”: todo lo que
tocan lo convierten en oro, puesto que saben que la vida está llena de pequeños
momentos y no de grandes instantes… Los seres inspiradores entienden que la
diferencia no la hace la piel, ni el dinero, ni las apariencias… La diferencia
la hace el poder de convicción de un
alma enamorada del amor por la unión entre escisiones.
Los seres
inspiradores saben que ellos son el milagro, saben que el milagro eres tú,
aunque lo desconozcas. Tú puedes inspirar a otros y dejar de ser una estrella
ordinaria, tú puedes brillar con luz propia y crear un cielo pletórico de
estrellas fugaces y deslumbrantes…
El potencial está
en ti, ¿Qué dices? ¿Te arriesgas a ser un ser inspirador?